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[Análisis] God of War – Kratos regresa con fuerza en el mejor juego de la saga

En ocasiones, y por desgracia cada vez más en los tiempos que corren, cuando un juego funciona y es aclamado por la crítica, muchas de las compañías detrás de ellos parecen tener la necesidad de estirar el chicle cuanto les sea posible para optimizar los beneficios económicos. Sin ir más lejos, grandes marcas como Assassin´s Creed, Tomb Raider, Gears of War o el propio God of War han patinado con alguna de sus entregas, dejando patente el evidente desgaste de sus fórmulas.

Sin embargo, también es cierto que en algunos de estos casos, tras un merecido descanso y un cambio de enfoque, hemos podido volver a disfrutar de nuevas historias a un alto nivel.

Los que venimos siguiendo el tortuoso camino de Kratos desde su debut en PlayStation 2, siempre hemos recordado sus aventuras como un brutal Hack´n Slash en el que primaban los descomunales combates y los regueros de sangre por encima de guiones elaborados o historias profundas. Es por ello que cuando se anunció el regreso de God of War con una nueva entrega para PS4 con el semidios espartano en el papel de padre, la incertidumbre inundó las redes. ¿Un asesino sanguinario reconvertido en niñera? ¿Una nueva ambientación abandonando los dioses griegos en favor de la mitología nórdica? La cosa no estaba del todo clara, y era imposible determinar si el experimento acabaría contentando a los fans, no más exigentes ahora que hace unos años, pero sí con mejores altavoces.

Por suerte para todos, el regreso de Kratos ha sido un éxito absoluto, y el nuevo enfoque un acierto indudable. God of War a resucitado con fuerza para unas cuantas entregas más, y en este análisis os contamos por qué.

El primer cambio y más evidente, es sin duda el peso que han ganado la narrativa y el desarrollo de los personajes a lo largo de la historia. No es que estos aspectos fuesen antes anecdóticos, pero es que ahora desde Sony Santa Mónica se han esforzado en destacar lo importante de cada conversación, de cada gesto, de cada interacción, no sólo entre personajes, sino también con el entorno y los enemigos.

Kratos ha pasado de ser un soldado vengador a un padre forzoso cuyo principal objetivo es ayudar al joven Atreus a cumplir el último sueño de su madre, y por el camino se verá dividido en multitud de ocasiones entre su intención de convertir al muchacho en un hombre fuerte e independiente y el afecto que inevitablemente siente hacia él.

Desde que abandonamos su hogar hasta el final del juego, las interacciones entre ambos son de lo más variadas, y evolucionan con el paso de las horas, demostrando hasta qué punto las situaciones que comparten modifican por completo su relación. Para que os hagáis una idea, la percepción es bastante similar a lo que vimos en The Last of Us, no tanto por el tipo de relación, sino por la empatía y el afecto que acabamos sintiendo nosotros como jugadores hacia los personajes.

El siguiente punto que debemos mencionar es probablemente uno de los mayores desafíos técnicos que se han abordado en los últimos tiempos, y que en God of War ha resultado un éxito absoluto. La cámara, siempre en tercera persona y sobre el hombro de Kratos, convierte toda la aventura en un único y maravilloso plano secuencia que consigue transmitir al jugador la sensación de estar siguiéndoles a cada paso, ya sea explorando cuevas, escalando montañas, o en mitad de un combate.

God of War

Y tal vez sea ahí, en el fragor de la batalla, donde podríamos decir que este nuevo enfoque nos penaliza levemente, sin embargo, y teniendo en cuenta que los humanos no tenemos ojos en la nuca, diremos que el combate se vuelve más realista que nunca. Además, tanto los avisos de Atreus como unos pequeños indicadores en la parte inferior de la pantalla nos avisarán cuando estemos a punto de ser atacados por la espalda, por lo que no habrá golpe que no podamos esquivar si somos lo suficientemente hábiles.

Los enfrentamientos con la multitud de enemigos que encontraremos a nuestro paso también han sufrido un cambio radical. Como indicábamos al comienzo de este texto, God of War solía ser un Hack´n Slash con plataformas con todas las de la ley, y en cambio lo que nos hemos encontrado en esta nueva entrega es algo mucho más parecido al estilo presentado por los títulos de la saga Souls o Bloodborne, mucho más accesible, eso sí, pero si decidís jugarlo en la dificultad quiero un desafío, lo cual os recomendamos, contaréis las pantallas de Game Over por decenas.

El hacha de hielo Leviatán es la principal novedad, y otro de los grandes aciertos. Al más puro estilo martillo de Thor, podemos lanzarla y hacer que vuelva a nuestra mano desde cualquier sitio pulsando un sólo botón, que es bastante guay, para qué nos vamos a engañar. Además, su poder de congelación resultará clave en nuestras batallas, y utilizarlo sabiamente supondrá en muchas ocasiones la diferencia entre la vida o la muerte.

Podremos blandirla para realizar brutales combos, pero también tendremos la opción de luchar con las propias manos de Kratos, lo que, pese a tener un rango de alcance sensiblemente menor, aumentará más rápidamente el medidor de aturdimiento de nuestros enemigos. Esta barra nos permitirá realizar ejecuciones viscerales siempre que consigamos llenarla, pero tendremos que saber aprovechar la oportunidad, ya que su duración no es ilimitada, y los enemigos aturdidos volverán a atacarnos violentamente en cuanto se recuperen.

God of War

Además del hacha, que no será el único arma que podremos blandir en el juego, el otro pilar sobre el que se construye el nuevo sistema de combate es el escudo. Siempre podremos esquivar los ataques enemigos pulsando un botón en el momento adecuado, pero si estamos acorralados, un breve indicador nos señalará el momento adecuado para protegernos. Si lo hacemos antes de tiempo evitaremos el daño en muchos de los casos, pero corremos el riesgo de quedar expuestos. Si lo hacemos en el momento adecuado, contraatacaremos a nuestro adversario y podremos aprovechar para asestarle un golpe definitivo, o mejor aún, activar la ira espartana, que esta entrega tampoco podía faltar, y que durante un breve período de tiempo nos permitirá utilizar todo el poder de un dios espartano para sembrar el caos y diezmar las filas enemigas.

No debemos olvidar la ayuda que en todo momento nos brindará el joven Atreus con su arco, quien al principio será más una distracción que un apoyo, porque tendremos que protegerlo cuando un enemigo lo atrape. Sin embargo, poco a poco y con la experiencia que el muchacho irá adquiriendo con cada batalla, su aportación acabará siendo determinante, gracias en gran medida a las invocaciones que podrá realizar con sus flechas, y que aturdirán e incluso derribarán a nuestros oponentes.

La colaboración con Atreus también resultará fundamental a la hora de resolver muchos de los puzles que nos iremos encontrando en el camino, que no resultan demasiado desafiantes, la verdad, pero que a su modo ayudan a afianzar la relación entre Kratos y el muchacho. Otra de sus labores será ejercer como traductor en casi la totalidad de escrituras y grabados o pinturas de runas que encontremos, que a su vez nos permitirán conocer un poco más acerca del nuevo mundo en el que nos encontramos.

Porque sí, la ambientación ha cambiado radicalmente. Y hay que decirlo, es un soplo de aire fresco que le ha sentado genial a la saga. Atrás quedaron los mitos griegos, y si sois seguidores de la serie Vikings de HBO, os alegraréis de haberla visto cuando juguéis a este nuevo God of War, porque veréis muchas de las referencias de la serie también en el juego, no sólo mitológicas, sino también a nivel cultural.

La influencia nórdica queda patente en cada tramo del gran mapa que recorreremos en el juego. Un mapa que, sin ser un mundo abierto, sí que supone una generosa cantidad de terreno que, eso sí, tendremos que recorrer a través de pasillos, más, o menos anchos, que nos llevarán por senderos guiados en todo momento.

No hay monturas ni explanadas, pero sí que podremos contar con una pequeña canoa con la que navegar por algunas de las zonas más amplias y explorar ciertas áreas para descubrir tesoros o completar cualquiera de las muchas y bien llevadas misiones secundarias que nos han resultado de lo más variadas y originales.

God of War

Lo de los tesoros y su validez… es otro tema. En este God of War podremos mejorar constantemente nuestras armas y armaduras, aunque en muchos momentos hemos sentido que hay más variedad de la necesaria, o que las diferencias entre unas y otras no eran lo suficiente. Tal es el caso que prácticamente hemos cambiado dos veces de accesorios en todo el juego debido a que no nos merecía la pena pensar más de dos minutos para incrementar en uno o dos puntos nuestras estadísticas.

Sí que se notan más las nuevas técnicas que vamos añadiendo al nuestro repertorio al desbloquear nuevos espacios del árbol de habilidades. Al comenzar el juego tendremos apenas un puñado de movimientos, pero con cada alternativa desbloqueada, iremos evolucionando nuestro estilo de juego a nuestro antojo y convirtiendo a Kratos en un mazo devastador o en un imparable torbellino de la destrucción.

El juego dura alrededor de unas 25 horas si vamos a tiro hecho, y bastantes más si nos entretenemos con las misiones secundarias y exploramos los muchos recovecos que se esconden tras cada tablón sospechoso. Pero lo mejor de todo es que el final da pie a continuar con las tareas que hayamos dejado a medias, ya sea para terminar de mejorar nuestra armadura, o para poder escuchar el final de algunas de las brillantes historias que determinados personajes nos van contando durante nuestro periplo.

Otro de los detalles que más nos han gustado ha sido precisamente este, cómo el estudio dirigido por Cory Barlog ha conseguido recrear la naturalidad de la interacción entre los personajes. Si alguna conversación se queda a medias o es interrumpida, en ningún momento sentimos brusquedad o notamos que se acabó nuestra oportunidad de escuchar lo que tenían que decirnos, sino que los momentos se hilan con frases como “…mejor te lo cuento luego” o “tal y como te decía antes…“, algo que ahora nos parece sorprendente que no se acostumbre a hacer en los tiempos que corren.

God of War

Pasando ya al lado más técnico, gráficamente estamos ante un auténtico portento. Es verdad que juega con la ventaja de ofrecer en casi todo momento entornos más bien cerrados, pero es que los primeros planos de los personajes y los efectos de iluminación son demenciales. Cada vena de Kratos parece a punto de explotar cuando utilizamos el modo foto en el momento anterior a golpear, cada arruga derrocha expresividad cuando dialoga con Atreus, y cada rayo de sol reflejado en los charcos nos llegan como si fuésemos nosotros mismos quienes estuviésemos con ellos en Midgard.

Las pisadas dejan huellas y rastros, tanto en el barro como en la nieve. Los golpes dejan muescas en paredes y maderas, y las texturas simulan de forma sobresaliente las diferentes aleaciones de cada material que vemos en el juego.

Las animaciones también son muy realistas y lo suficientemente comedidas, aunque es cierto que hemos echado en falta algo más de detalle a la hora de medir los pasos para subir escaleras, y sobretodo a la hora de realizar las ejecuciones, que por desgracia en este caso, se ven limitadas a una sola por cada tipo de enemigo, lo que al final del juego termina haciéndose algo monótono. Aprovecharemos este inciso para volver sobre nuestros pasos y decir también que aunque sí que hay variedad de enemigos, hemos echado en falta algún jefe más, y si pudiera ser, de cara a las más que probables próximas secuelas, de tamaño descomunal ;).

Por último no debemos olvidar la acertadísima banda sonora que envuelve toda esta aventura. Tanto la música como los efectos de sonido son la puntilla que le faltaba a este juego para dejar claro que es sin duda alguna candidato imprescindible al GOTY de este año.

God of War

Ha sido necesario esperar varios años y una generación para poder volver a disfrutar del músculo de Kratos en nuestras consolas, pero podemos decir a ciencia cierta que la espera ha merecido la pena. El trabajo de Sony Santa Mónica durante estos 5 años ha dado sus frutos, y ha abierto la puerta a una nueva serie de títulos de gran nivel, que a buen seguro podremos disfrutar sin temor a decepción. El dios de la guerra ha regresado, y ha llegado el momento de que sean los dioses nórdicos quienes recen sus mejores oraciones.

Jesús Rubio
Entusiasta de la tecnología y el sector del entretenimiento. Héroe de pueblos humildes, entrenador Pokémon, francotirador, piloto de carreras, estrella del fútbol, matazombies, cazarrecompensas, Bandicoot, Jefe Maestro… Amante de las grandes historias en el formato en el que mejor puedan ser contadas.

@RubiO_7_

God of War

God of War
9.34

Argumento

9/10

    Jugabilidad

    9/10

      Gráficos

      10/10

        Sonido

        9/10

          Duración

          9/10

            Lo mejor

            • - La nueva ambientación
            • - El plano secuencia continuo
            • - La colaboración con Atreus
            • - El hacha Leviatán
            • - La naturalidad de ser un dios

            Lo peor

            • - Pocas animaciones en las ejecuciones
            • - Armaduras poco diferenciadas
            • - Pocos jefes

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