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[ANÁLISIS] Battlefield 1 – La Primera Guerra Mundial regresa por todo lo alto

En pleno 2016, el futuro de ciencia ficción que nos mostraban las películas de hace unos años cada vez parece más cercano. La tecnología y la sociedad evolucionan a un ritmo muy acelerado, y al mismo tiempo lo imposible se ha ido transformando en cotidiano.

Tal vez por eso los juegos de disparos en primera persona se han visto obligados a ir avanzando más y más en el tiempo hasta llegar a un punto en el que dos de los tres shooters más esperados de este año cuentan con una ambientación interplanetaria, y con combates entre robots y naves espaciales. Ir siempre un paso más allá exige una creatividad y una imaginación capaces de ofrecer a los usuarios algo novedoso y convincente al mismo tiempo. Y eso no siempre es fácil de conseguir.

En EA DICE se han dado cuenta de esto, y por eso han decidido que su nuevo juego no buscaría adelantarse a los acontecimientos, si no volver a revivir algunos de los hechos históricos más importantes de nuestra era. Porque la vida real supera en muchas ocasiones a a ciencia ficción.

Battlefield 1 es el resultado de su propuesta, y este es nuestro análisis del juego que nos traslada a los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial.

En cuanto arrancamos el juego en nuestra consola o PC, (en nuestro caso una PlayStation 4), nos damos cuenta de las intenciones del estudio de Electronic Arts con esta nueva entrega de una de sus franquicias más valiosas. Battelfield 1 es un fiel reflejo de los combates y batallas que se vivieron durante la Primera Guerra Mundial.

El primer episodio del modo campaña bien lo refleja poniéndonos en contexto con unas frases y terminando con una clara advertencia: “No se espera que sobrevivas”. Y así sin más, nos sueltan a la vanguardia de un pelotón en mitad de un enfrentamiento en el que las balas silban en nuestros oídos y los cadáveres se amontonan a nuestros pies. En ese punto nuestra misión es tratar de sobrevivir el mayor tiempo posible, (que no será mucho), hasta que por superioridad numérica acabemos viéndonos rodeados de enemigos y sucumbiendo al aviso anterior mientras aparecen en pantalla el nombre, y los años de nacimiento y muerte de nuestro personaje.

Al instante habremos empezado a controlar a otro soldado, en otro punto del mapa, con otras armas y en otras circunstancias, y así sucesivamente hasta que completemos este episodio introductorio que sirve de declaración de intenciones del modo campaña y nos da alguna pista de lo que veremos en el multijugador online.

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El modo campaña cuenta con 6 mini-historias en las que controlaremos a 6 personajes ficticios situados en entornos representativos de algunas de las diferentes zonas que de un modo u otro tomaron parte en la Primera Guerra Mundial. Contra todo pronóstico, en Battlefield 1 no han escogido las batallas más importantes a nivel histórico, si no que han preferido mostrarnos combates a un nivel más íntimo y personal, que aunque sí que son por momentos multitudinarios, han permitido a los desarrolladores tomarse las licencias necesarias para conseguir que el argumento encaje con los actos de nuestros personajes.

Esto también ha facilitado que cada historia tenga su propio estilo. En Tempestades de Acero se nos enseña la guerra de trincheras, mientras que en Amigos de Altos Vuelos los aviones de la época acaparan todo el protagonismo. Sangre y Barro nos muestra cómo funcionaban los combates a bordo de los míticos tanques Mark V, Avanti Savoia presenta los intensos combates de las tropas italianas en las montañas, El Mensajero nos pone en la piel del experimentado australiano Frederick Bishop y su valentía en los desembarcos en terreno enemigo, y Nada está escrito nos traslada hasta el desierto, donde protagonizaremos misiones de infiltración en solitario y combatiremos junto a Lawrence de Arabia contra nada menos que un tren con cañones blindado.

A nivel narrativo las mini-historias no tienen la suficiente duración como para conseguir que empaticemos demasiado con sus protagonistas, o incluso que les cojamos cariño o sintamos lástima cuando las cosas se complican. A un ritmo normal podemos tardar entre una hora y hora y media en completar cada una de ellas, por lo que a menudo sentiremos que los acontecimientos se agolpan unos con otros, y tendremos la sensación de que nos hemos perdido “trozo de película”. Resulta palpable la intención de los desarrolladores de crear historias épicas, pero la precipitación hace que se pierda parte de esa magia de las grandes historias bélicas de soldados tras las líneas enemigas.

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Cada uno de estos hilos argumentales se caracteriza como ya hemos dicho por permitirnos utilizar una gama de vehículos y armas acordes a los entornos y momentos históricos en los que nos movemos, pero todos ellos cuentan con varios puntos en común a nivel jugable.

Todos se desarrollan en extensos mapas de terreno que nos dan total libertad a la hora de elegir cómo abordar cada misión. Podemos utilizar la infiltración y el sigilo para ir eliminando enemigos, o bien subir a lo alto de un molino con nuestro rifle francotirador par abrirnos un camino desde la distancia. Podemos sembrar una zona con minas y dinamita y preparar emboscadas o enfrentarnos directamente a los soldados del bando opuesto en una lluvia de balas. En función de nuestras habilidades y de nuestro modo de avanzar, la partida puede cambiar mucho entre un jugador y otro.

Una de las grandes preocupaciones de los jugadores era cómo pensaban adaptar los chicos de EA DICE la desfasada tecnología de comienzos del sigo XX al rápido gameplay al que estamos acostumbrados tras los lanzamientos de los shooters de los últimos años. En esa época las armas tardaban en cargarse, los equipos de los soldados impedían desplazarse con la agilidad con la que lo hacen ahora, y por supuesto no usaban doble salto ni jet-packs. Había muchas opciones de que el ritmo de juego se volviera demasiado lento y esto perjudicase la experiencia.

Sin embargo, la solución de los desarrolladores ha sido la más adecuada. El ritmo apenas ha disminuido entre este y otros juegos de la saga Battlefield, lo que en teoría no encaja con las armas de la época, pero el cuidado por los detalles y la recreación histórica son tan realistas que cuando empieza la acción ni siquiera nos damos cuenta de ese detalle. Una menor velocidad añadiría a este juego un toque de estrategia y de saber medir los tiempos que podría ser interesante, pero que no es lo que la gente espera.

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Pero no nos engañemos. Al igual que en la mayoría de los juegos de disparos de esta generación, lo que prima en Battlefield 1 es el modo multijugador.

En esta entrega Electronic Arts y DICE han seguido apostando por multitudinarias batallas en escenarios en los que una foto comparativa del antes y el después de nuestra partida sólo deja una explicación posible. La guerra ha pasado por allí. Contamos con nueve escenarios, Amiens, Suez, St Quentin Scar, Sinai Desert, Fao Fortress, Empire´s Edge,  Ballroom Blitz, Argonne Forest y Monte Grappa, y cada uno de ellos está repleto de elementos completamente destructibles. Realmente impresiona ver cómo un molino o una casa abandonada pueden servir como el escondite perfecto para un habilidoso francotirador, y un par de explosiones después o el paso de un tanque lo han convertido en una zona completamente expuesta y peligrosa.

Aunque no son (de momento) demasiados mapas, sí que son muy extensos, y necesitaremos jugar un buen número de horas para aprendernos las mejores ubicaciones de cada uno de ellos, y saber sacarle partido al sistema Levolution que modifica el trazado del mapa durante la partida. También resulta tremendamente interesante contemplar cómo cambia la climatología y como afectan al desarrollo de nuestro juego la lluvia en los terrenos embarrados, la niebla enganchada en las zonas con bosque, y las tormentas de arena en los terrenos desérticos.

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Todo es mucho más natural. Mientras que en anteriores juegos de la saga teníamos que ser nosotros quienes intencionadamente destruyésemos los edificios para tratar de alterar el ritmo de la partida, en Battlefield 1 las continuas explosiones, los disparos, y las colisiones de los vehículos son suficientes como para derribar un almacén, destruir molinos y panteones y obstaculizar caminos que estaban siendo claves para la victoria de nuestro equipo.

Como en la vida misma, muchas veces de la forma más inverosímil una de las rutas más utilizadas por uno de los equipos puede modificarse y convertirse en el hecho clave que modifique el rumbo de una partida que parecía perdida.

Tal vez en ese momento sea hora de cambiar nuestro tanque por un coche armado, una moto con sidecar o incluso un caballo. Y si la cosa no funciona, siempre podremos optar por bombardear la zona con aviones, arrasar a nuestros adversarios con las ametralladoras de los biplanos, o llevar el combate al campo naval controlando embarcaciones de todo tipo.

Las armas disponibles en el juego dependen de la clase que hayamos preferido utilizar. Como viene siendo habitual, podremos elegir entre asalto, médico, apoyo y explorador. Cada una de ellas tendrá habilidades exclusivas que permitirán por ejemplo en el caso del médico, sanar o revivir compañeros caídos en combate. El arsenal no es demasiado grande, y aunque a medida que vamos subiendo de nivel desbloqueamos nuevo equipo y posibilidades de personalización, tal vez esta variedad sea uno de los puntas de mejora de Battlefield 1 respecto a sus competidores.

Sí que han aumentado las posibilidades en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, donde dispondremos de los clásicos cuchillos, pero además podremos utilizar palas, bates con alambre de espinos, mazas, o incluso la propia bayonetta de nuestro arma con la que realizar un sprint largo y cargar contra nuestros oponentes.

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En DICE también han querido aprovechar lo aprendido con otros de sus títulos, como Star Wars: Battlefront, donde los héroes podían cambiar el devenir de la partida. En Battlefield 1 encontramos a los soldados de élite y a los vehículos Behemot. Los primeros son soldados de asalto equipados con fuertes armaduras y lanzallamas, rifles y ametralladoras pesadas, mientras que los segundos son fortalezas móviles como trenes blindados, dirigibles o barcos de guerra. Estos se pondrán siempre de parte del equipo que vaya perdiendo en el marcador y pueden ser determinantes para darle la vuelta al resultado, pero la ventaja que aportan será temporal, ya que sólo estarán un breve periodo de tiempo en juego.

Estas incorporaciones tratan de equilibrar las partidas entre los más veteranos y los jugadores novatos, que pueden sentirse abrumados al aparecer en medio de un auténtico tiroteo donde si no aprendes a moverte rápido a zonas seguras, tu participación entre respawn y respawn puede ser de apenas unos segundos. Los nuevos tienen así una segunda oportunidad para vivir, y los más expertos una segunda oportunidad para matar. Todos felices.

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A medida que vayamos completando partidas online iremos subiendo de nivel y consiguiendo medallas y una serie de archivos (Codex) que también conseguiremos en el modo campaña. De este modo obtendremos poco a poco acceso a nuevas armas y podremos aprender algunos datos de interés sobre la Primera Guerra Mundial.

En cuanto a los modos de juego encontramos además de los clásicos, como Conquista en el que se enfrentan hasta 64 jugadores en dos bandos, el Duelo por Equipos o Rush, algunos nuevos como Palomas Mensajeras, donde tendremos que mantener a una paloma en nuestro equipo mientras escribimos un mensaje hasta que podamos soltarla en un lugar seguro.

También son nuevas incorporaciones Niebla de Guerra, en el que empezamos sin arma principal, mapa ni nombre de jugadores en un escenario en el que una densa niebla lo cubre todo, y Operaciones, donde se van encadenando una serie de partidas en distintos entornos de forma que se transmite la sensación de estar en una guerra real en la que se va ganando o perdiendo terreno frente al otro bando.

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A nivel técnico se puede decir que Battlefield 1 saca lo mejor del motor Frostbite sin lugar a dudas. Tanto los efectos de destrucción como la iluminación y el uso del contraste de los colores son espectaculares y transmiten un realismo digno de admiración. Las partículas, los reflejos y la climatología hacen que incluso den ganas de detenerse en pleno bombardeo a observar la maravillosa destrucción que en ocasiones se presenta ante nosotros.

Por contra, el framerate no es todo lo estable que debería, al menos en la versión de PlayStation 4 que nosotros hemos probado. Especialmente duro fue combatir en la mini-historia Avanti Savoia del modo campaña con fuertes tirones y rápidas congelaciones de la pantalla. Aparte de esto en general el rendimiento es bueno, aunque en algunos momentos la tasa de refresco cae de nuevo por debajo de los 30 fps. Veremos si un parche lo arregla más adelante y si en PlayStation 4 Pro y Xbox One S funciona mejor.

Las canciones épicas de este juego no pasarán a la historia por destacar entre lo mejor de los videojuegos, pero los efectos sonoros sí que alcanzan un gran nivel. Resulta abrumador escuchar los gritos de nuestros aliados  a cada paso que damos, al tiempo que un silbato ordena el avance, y las explosiones de los aviones resuenan sobre nuestras cabezas en modo envolvente. EA DICE se ha esforzado mucho en este apartado, y es justo reconocérselo.

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Nuestra conclusión tras jugar a Battlefield 1 es que es sin lugar a dudas la mejor recreación de las batallas de la Primera Guerra Mundial que se ha llevado nunca al sector de los videojuegos. Gran parte del mérito se lo llevan los avances en tecnología que han permitido a EA DICE ofrecernos una experiencia realista y bien adaptada a los tiempos que corren.

Es cierto que no innova demasiado en el estilo de juego ni en las posibilidades respecto a anteriores entregas de la saga, pero las partes de destrucción escriptadas van dejando paso a situaciones y momentos mucho más orgánicos y naturales que realmente transmiten la sensación de estar en mitad de una de las dos guerras más importantes de la historia reciente.

También es digna de alabanza la valentía de un estudio que en plena vorágine futurista y de ciencia ficción, ha intentado volver a los orígenes de los juegos de disparos con una ambientación que parecía abandonada, pero que todavía tiene mucho que ofrecer, como bien ha quedado demostrado.

Jesús Rubio
Entusiasta de la tecnología y el sector del entretenimiento. Héroe de pueblos humildes, entrenador Pokémon, francotirador, piloto de carreras, estrella del fútbol, matazombies, cazarrecompensas, Bandicoot, Jefe Maestro… Amante de las grandes historias en el formato en el que mejor puedan ser contadas.

@RubiO_7_

Nota Final - Battlefield 1

Nota Final - Battlefield 1
9.02

Argumento

8/10

    Jugabilidad

    10/10

      Gráficos

      10/10

        Sonido

        9/10

          Duración

          9/10

            Lo mejor

            • - La ambientación clásica pero fresca
            • - El realismo en los combates
            • - La destrucción de los entornos
            • - La climatología
            • - El modo campaña

            Lo peor

            • - Un arsenal coherente pero limitado
            • - Modo campaña muy corto
            • - Framerate inestable


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